domingo, 6 de diciembre de 2009

Emigración del roto chileno


La emigración del roto chileno se remonta verdaderamente a los tiempos de la fiebre de oro de California y de la construcción del ferro-carril del Istmo de Panamá, donde perecieron algunos millares de entre ellos. Pero, si antes eran principalmente los peones, de carácter nómade e inquieto, los que alimentaban dicha emigración, en la época a que nos referimos tomaron parte de ella todas las demás especies del roto, es decir, también los dedicados a los trabajos de los campos y de las minas, y en tan grandes proporciones que la crisis económica revistió aun mayor gravedad. Comenzando desde 1875, esta emigración se calcula en 14 o 15 mil por término medio al año; lo que no deja de ser verdaderamente extraordinario tratándose de un pequeño Estado como Chile; y necesariamente debía ejercer como ejerció en efecto una gran influencia sobre las dos industrias, agrícola y metalúrgica, de la República. El hacendado y el minero comenzaron a sentir la penuria y escasez de la mano de obra, lo que les obligó a limitar sus industrias; naciendo de aquí una relativa diminución en sus productos, y otra siempre creciente en sus entradas (1).

Una prueba de esto la encontramos en la notable diminución de la exportación en lo años 1877 y 1878; diminución que es necesario considerar bajo un doble punto de vista, es decir, tanto por el visible resultado de las cifras como, y aun con mayor atención, por el relativo aumento de población de Chile, que tan extraordinariamente crecía todos los años. Si por el contrario la exportación del 1876, o sea del segundo año de la crisis, llegó no solamente a sostenerse, sino aun a superar la del año precedente, esto encuentra su natural explicación en dos hechos distintos: primero, en el carácter especial de dichas industrias, cuyos productos, por lo menos en su mayor parte, no se hallan prontos para la exportación hasta el año subsiguiente; y segundo, en los almacenajes de metales que hacen algunas grandes casas acaparadoras, en la esperanza de una subida en el precio que a veces no se verifica, como sucedió en el bienio 1875-76; en cuyo caso se ven obligadas a vender con doble pérdida, por la imposibilidad en que se encuentran de dejar improductivos los grandes capitales invertidos.

(1) “Cuando estalló la guerra con el Perú se encontraban en este país más de 40,000 chilenos. » (Véase BARROS-ARANA, Obra citada, pág. 72).

2 comentarios:

  1. si pues, en Peru el oro es muy codiciado y cada vez hay mas tierras de oro, vean..

    http://noticias.terra.com/articulo/html/act226009.htm

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  2. Hola Julio, si tienes razón, lamentablemente no valoramos lo que tenemos.

    Saludos

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