domingo, 6 de diciembre de 2009

Documentos II


“Legación de Bolivia en el Perú - Ex Señor Ministro de Relaciones Exteriores del Perú - Lima, 8 de Mayo de 1879.

“En confirmación de lo que tuve el honor de asegurar a V.E. en mi Oficio de 22 de Abril último, respecto de la perseverante labor de Chile en el sentido de unirse a Bolivia para desmembrar el territorio del Perú, me es grato adjuntar, en copia legalizada, dos cartas dirigidas de Santiago de Chile, con fechas 8 y 11 de Abril último, al Sr. Presidente de Bolivia, General Hilarión Daza, por D. Justiniano Sotomayor, ex-Cónsul de Chile en Corocoro, República de Bolivia, hermano del Coronel D. Emilio Sotomayor, actual Jefe de Estado Mayor General del Ejército chileno en campaña sobre el Perú y Bolivia, y hombre influyente en la política de Chile.”

« Séame permitido, además, llamar la atención de V.E. sobre la innovación que se hace ahora en la amplitud del ofrecimiento con que Chile ha pretendido siempre seducir la lealtad de Bolivia, para con su hermana y aliada la República del Perú; pues ese ofrecimiento, reiterado y perseverante, ha consistido en ayudar a Bolivia a conquistar todo el territorio peruano comprendido entre el Rio Loa y el Morro de Sama, en cambio de la cesión que Bolivia debía hacerle de todo su litoral hasta el rio Loa, mientras que en las cartas adjuntas se excluye de ese ofrecimiento toda la provincia de Tarapacá, y se limita solo al territorio comprendido entre los puertos de Arica e Yslay.

« No me persuado que cause extrañeza en el ánimo de V.E. el uso que esta Legación hace de las cartas aludidas, pues además de hallarme plenamente autorizado para hacer de ellas el uso que crea conveniente, no puede escaparse a la penetración de V.E., que dichas cartas salen por su naturaleza de la esfera de lo confidencial; que su contenido tiene un carácter de pública notoriedad en Bolivia, Chile y el Perú; y que es necesario, en fin, descorrer el velo de mentida lealtad y circunspección con que Chile encubre su alevosía y la desmoralización en sus relaciones político internacionales."

Z. FLORES
(Ministro Plenip. de Bolivia).


“Santiago, Abril 8 de 1879 - Señor D. Hilarión Daza - La Paz.”

“Apreciado Amigo - Me encuentro aquí desde hace un mes, y Ud. no tendrá necesidad de que le diga porque me he venido.
La ruptura de relaciones entre Bolivia y Chile me ha sido muy dolorosa, porque siempre he sido de opinión que no debería y haber en la América del Sur países que cultivasen mas estrechas relaciones de amistad. El Perú por el contrario, es el peor enemigo de Bolivia, es el que la agobia bajo el peso de sus trabas aduaneras, el cancerbero de la libertad comercial, industrial y hasta cierto punto política de Bolivia…. Chile es el único país que puede librar a Bolivia del pesado yugo con que el Perú la oprime. Chile es también la única Nación que, aliada a Bolivia, puede darle lo que le falta para ser una gran Nación, es decir, puertos propios y vías expeditas de comunicación. ¿Puede pensarse seriamente en Bolivia en buscar por Cobija y demás puertos de su litoral una salida para su comercio? Profundo error. Los únicos puertos naturales de Bolivia son Arica, Ilo y Mollendo, o Yslay. Aliada al Perú y haciendo la guerra a Chile, ¿qué le sucederá a Bolivia si Chile es vencido? que caerá en manos del Perú, y gemirá como antes bajo el peso de sus gabelas. Y si Chile triunfase ¿qué ganarían los aliados? Bolivia, vencedora o vencida, quedará sin puertos y anulada como Nación. Por el contrario, Bolivia unida a Chile ¿no tendría seguridad de vencer al Perú? ¿No tendría en su mano apoderarse de la puerta de calle de que carece?

“Una cosa he notado aquí desde mi llegada. No hay odio alguno contra Bolivia, se han respetado los bienes y personas de los bolivianos, la guerra a Bolivia no ha conmovido al país, salvo alguno que otro movimiento de tropas, parecíamos estar en paz. Pero llegó el momento de declarar la guerra al Perú, y el país se levantó en masa como un solo hombre….

“Al Perú le haremos la guerra a muerte, a Bolivia no podernos odiarla. ¿Por qué andamos tan descaminados haciendo guerras que no nos convienen, y contrayendo alianzas que nos convienen menos aun? Sería aun tiempo de poner las cosas en orden? ¿Por qué no? Ahora o nunca debe pensar Bolivia en conquistar su rango de Nación, su verdadera independencia, que por cierto no está en Antofagasta, sino en Arica - Después de esta guerra ya será tarde. Chile vencedor no lo consentiría, a menos de tener a Bolivia de su parte. El Perú vencedor le impondrá la ley a Bolivia su aliada y a Chile su enemigo; y Chile debilitado no podrá ayudar a Bolivia, aunque ésta se lo pidiese. El hombre que de a Bolivia su independencia del Perú será mas grande que Bolívar y Sucre, porque aquellos solo le dieron un simulacro de libertad, y éste se la daría real y verdadera.
¿Estaba reservada a Ud. tan colosal empresa?”

Su afectísimo amigo y S. S.
J. SOTOMAYOR.


«Santiago, Abril 11 de 1879 - Señor D. Hilarión Daza - La Paz.

“Estimado Amigo - Con fecha 8 del corriente me he tomado la libertad de dirigirle una carta, sometiéndole ciertas ideas que espero le hayan merecido alguna atención; porque no ha de tardar mucho en llegar el momento de que puedan ser llevadas al terreno de la práctica….. Durante mi permanencia en Bolivia he expresado siempre mi parecer de que Bolivia no tiene mejor amigo que Chile, ni peor verdugo que el Perú. Este hace el papel de vampiro, que chupa a Bolivia toda su savia vital, mientras Chile le ha llevado brazos, capitales e inteligencia para desarrollar su riqueza nacional. El Perú oprime a Bolivia con sus leyes de tránsito o de aduanas, y en Chile se ha visto con pena ese estado de cosas, y se ha simpatizado con la aspiración de un noble país que lucha en vano por obtener vías propias para ponerse en relación con el resto del mundo. Buscar esa solución por el Amazonas, o por Cobija, o Mejillones, son sueños; porque esas vías serán en todo caso mucho mas caras que la de Tacna y Arica, aun cuando en ésta se cebe la codicia del Perú. Para Bolivia no hay salvación, no hay porvenir, mientras no sea dueño de Ilo y Moquegua, Tacna y Arica. Imagínese Ud. a Bolivia en posesión de esos territorios. En muy poco tiempo una línea férrea uniría a Tacna con la Paz, y el telégrafo la pondría en contacto con el mundo entero. La industria y comercio tomarían un inmenso desarrollo. Bolivia vería incrementarse rápidamente sus rentas, afluir la inmigración, crecer la población; sus importantes productos agrícolas y mineros irían a competir con los de sus vecinos en los mercados del mundo. Bolivia podría tener marina de guerra y marina mercante. En vez de consumirse en disturbios y revoluciones internas, emplearía su actividad en progresar y enriquecerse. La posesión de Tacna y Arica sería para Bolivia la varita mágica que todo lo transformaría. Bolivia que encierra en su seno tantas o mayores riquezas que Chile y el Perú, y a las que solamente faltan puertos propios en situación conveniente, llegaría en muy poco tiempo a competir con sus vecinos en población, rentas, riquezas v adelantos materiales de todo género. La alianza con el Perú, la derrota de Chile ¿pueden darle algo parecido? ¿Tendría siquiera gloria? ¿La gloria no seria para el Perú, y los gastos y perjuicios de la guerra no serian para Bolivia? ¿No quedaría Bolivia más oprimida que antes por el Perú; y con menos probabilidades de salir jamás de su posición secundaría y avasallada? Y en caso de vencer Chile por mar, que es lo más seguro a la escuadra peruana ¿como podría Bolivia pensar en atacarnos en Antofagasta? Todo su valor y decisión ¿no serian vencidos por el desierto aun antes de llegar a las manos? El Perú que ha sido desleal con Chile y con Bolivia en repetidas ocasiones, no tardará en dar a Ud. algún motivo poderoso de queja que sirva de punto de partida para la alianza con Chile, la cual aquí no encontraría grandes dificultades para ser aceptada, según el espíritu que he podido observar en la generalidad del pueblo, el cual, si odia al Perú, ha tenido mas bien simpatías por Bolivia, hasta la última emergencia que nos ha hecho romper relaciones.

“Con gusto me impondré de la contestación que tenga a bien darme, para seguir trabajando por la difusión de mi idea, dado caso de ser aquella favorable. »

Su afectísimo amigo y S. S.
J. SOTOMAYOR.

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