domingo, 6 de diciembre de 2009
Consecuencias que hubieran resultado de la neutralidad del Perú
Volviendo ahora a la declaración de neutralidad del Perú, que con tanta insistencia solicitaba el Gabinete de Santiago, no es difícil comprender cuan engañosa era semejante propuesta, por las gravísimas consecuencias que hubiera tenido para el Perú.
No debiendo luchar mas que con Bolivia solamente, la victoria para Chile hubiera sido no tan solo segura, sino a poco precio, a costa de nulos o insignificantes sacrificios, así de hombres como de dinero. Pero no era esta la única ventaja que Chile pensaba sacar de la neutralidad del Perú, ni tampoco la mas importante. La ventaja principal y verdadera consistía en el odio y deseo de venganza, que hubiera engendrado en todo boliviano contra el Perú, la neutralidad de este último, que ya de antemano se hallaba unido a Bolivia por un tratado de alianza defensiva.
Abandonada por el Perú, a pesar del antiguo pacto de alianza, en la desigual lucha provocada por Chile, Bolivia hubiera indudablemente aceptado los insistentes proyectos de éste (que ofrecidos en la punta del acero vencedor se habrían presentado como una necesidad y como un medio de salvación) de hacer causa común contra el Perú; y ciertamente no le hubiera faltado razón, tanto por vengarse de la ofensa, o por mejor decir de la traición de que habría sido victima, cuanto para reparar con creces, a costa del traidor, el daño que por su culpa hubiese sufrido en su guerra con Chile, en la cual había sido deslealmente abandonada.
Relativamente nula en una guerra contra Chile, aliada con este último, Bolivia hubiera sido de gran importancia en una guerra contra el Perú, pudiendo con la mayor facilidad invadir las provincias limítrofes de Tacna, Puno y Moquegua, mientras Chile operaría por mar sobre los mismo puntos y sobre otros de la República; la cual, obligada a dividir sus fuerzas y a luchar contra enemigos muy superiores numéricamente, habría debido indudablemente sucumbir.
He aquí palmariamente explicada la conducta de Chile; tanto su gran solicitud para arrancar al Perú una declaración de neutralidad en su conflicto con Bolivia, como la precipitación con la cual lo envolvió en dicho conflicto, cuando se apercibió que no le era posible obtener semejante declaración con la prontitud que deseaba, y que quizás no la, hubiera obtenido jamás, sin abandonar antes sus ideas de conquista sobre el desierto de Atacama.
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