domingo, 6 de diciembre de 2009

El estado económico de Chile no era floreciente


Los hechos han venido a probar, que sin los grandes recursos que Chile supo procurarse con los ricos depósitos de guano y de salitre del Perú, de los cuales se apoderara a tiempo, difícilmente hubiera podido continuar la guerra hasta sus últimas fases, y mucho menos desplegar todo el lujo de ejércitos, armamentos, trasportes y facilitaciones de todo género, a los cuales debe en gran parte sus victorias. En el discurso leído al Congreso Nacional por el Presidente de Chile, el 1° de Junio de 1881, encontramos: “Se han obtenido valores considerables de la enajenación de los salitres de Tarapacá (del Perú), que el Gobierno hizo elaborar por su cuenta hasta el 2 de Octubre de 1880, procediendo primero por medio de realización en subasta pública, y entregándolos después a la consignación de una casa respetable, que ha correspondido a la confianza que se depositó en ella... La explotación del guano ha podido solo efectuarse en escala limitada, no habiendo excedido hasta hoy día la exportación de 4oooo toneladas.” Con todo esto, obligado desde el principio de la guerra a recurrir al curso forzoso del papel moneda, dicho papel sufrió desde el primer momento un agio, que era todavía del 60 por ciento en el 1° de Junio de 1881; es decir, cuando hacía ya cuatro meses y medio que las tropas chilenas ocupaban la capital del Perú, y que la guerra, siempre próspera para las armas de Chile, podía considerarse como terminada ya, al menos en el artículo gastos; manteniéndose en gran parte el ejército de operaciones con las contribuciones de guerra y las rentas aduaneras del Perú, como se dice en el discurso presidencial antes citado, en el cual se lee: “Con el avance de nuestras armas, se ha ido implantando el régimen aduanero en los territorios ocupados, a fin de que la guerra buscase en si misma su alimento.”

De dicho papel-moneda se encontraban todavía en circulación en 1° de Junio de 1881, como vemos en el mismo discurso del Presidente, mas de veinte y cinco millones de pesos fuertes; sin contar otros 15 o 18 millones mas en bonos del Tesoro, y sin contar tampoco, ni los varios millones puestos en circulación de moneda de plata de escaso valor (1), o alterada, ni las enormes sumas empleadas en la adquisición del armamento, y que gracias a su crédito en Inglaterra no ha satisfecho todavía (1° de Junio 1881) exceptuando tan solo pequeñas cantidades dadas a cuenta.

Para que nuestros lectores puedan formarse una idea exacta del estado económico de Chile, antes y después de la guerra, o sea hasta el 1° de Junio de 1881, en cuya época hacía cuatro o cinco meses ya que había terminado de hecho, recurriremos una vez mas a la voz oficial por excelencia del Presidente de Chile, quien en su mencionado discurso dice así: “Para apreciar con alguna exactitud la situación financiera de la República, considero oportuno manifestar que las entradas ordinarias del Estado han alcanzado en 1880 (es decir en el segundo año de la guerra) a la cantidad de 27,992,584 pesos. Es verdad que figuran en esta suma cerca de 2,500,000 pesos, recurso eventual proporcionado por la redención de censos. También figuran el producto de las ventas de salitres (del Perú) por una suma que excede de 4,ooo,ooo de pesos; pero este recurso comenzó a ser reemplazado desde Octubre por el derecho de exportación, que sin ser indudablemente inferior en sus rendimientos, ofrece la ventaja considerable de la facilidad de su percepción, sin los inconvenientes a que están expuestas las operaciones mercantiles. La sola renta aduanera superó en cerca de 4,ooo,ooo, a la del año de 1879 (del año en que comenzó la guerra) y esta progresión no se ha detenido en el año corriente, siendo digno de notarse que ella es debida a la extensión de los mercados, al aumento de la producción y al consiguiente desarrollo de los consumos.”(Consecuencias todas del buen éxito de la guerra desde su principio).

Deduciendo de estas así llamadas rentas ordinarias del año 1880» el extraordinario producto, no reproducible, de la redención de los censos, y el de los cuatro millones de la venta del salitre del Perú, como además los cuatro millones de aumento en las rentas aduaneras - que fue debido exclusivamente a las aduanas usurpadas a Bolivia, - dichas rentas ordinarias de Chile se reducen escasamente a 17 millones poco mas o menos de pesos fuertes. Para poder comprender y juzgar justamente la conducta de Chile en los acontecimientos que describimos, será bueno no olvidar estos datos estadísticos.

(1) La acuñación de la moneda de baja ley no solo ha satisfecho plenamente las urgentes exigencias del mercado, resistiendo a las violentas alteraciones que ha sufrido el cambio, sino que ha dado también al tesoro nacional una gruesa suma de dinero para solventar los considerables gastos de la guerra”
MEMORIA presentada por el Ministro de Hacienda al Congreso de Chile, en Junio de 1880.

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