domingo, 6 de diciembre de 2009
Documentos I
Para mejor inteligencia de cuantío se ha dicho, será conveniente no omitir la lectura de los siguientes; importantísimos documentos:
“Legación de Bolivia en el Perú - Al señor Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, Lima, Abril de 1879.
“….Refiriéndome a las conferencias que hemos tenido sobre los pasos e insinuaciones del Gobierno de Chile, para que Bolivia arrebate al Perú la provincia litoral de Tarapacá y el departamento de Moquegua, anexándose Chile el litoral de Bolivia….
V E, se servirá encontrar adjuntas dos cartas de los señores Dr. D. Mariano Donato Muñoz y Coronel D. Juan L. Muñoz personas caracterizadas y actores principales en los sucesos que han dado lugar a una de las innumerables manifestaciones de aquellos propósitos entre esos innumerables casos, y prescindiendo de los que me son relativos con motivo de mi continuo contacto con los hombres de Chile…. me limito a recordar la serie de idénticas insinuaciones hechas al ilustre hombre de estado señor Bustillo, Ministro Plenipotenciario de Bolivia, por los directores oficiales y privados de la política de Chile el año de 1872.
Z. FLORES
(Ministro Plenip. De Bolivia)
“Señor Dr. D Zoilo Flores, Ministro Plenipotenciario de Bolivia-Lima, Abril 20 de 1879.
“Acabo de recibir su respetable comunicación de hoy, en la cual me pide datos sobre la expedición organizada en Valparaíso por el señor General D. Quintín Quevedo, para ocupar el litoral boliviano por Agosto de 1871. Como fui uno de los jefes de aquella expedición y concurrí a organizarla, conozco los antecedentes y otros; pormenores, de que puedo darle conocimiento sin que por ello crea faltar a mis deberes, puesto que aquellos han sido casi de pública notoriedad en Valparaíso”.
“Obligado el general Quevedo a alejarse del Perú a principios del 72, marchó a Chile y se situó en Valparaíso. Habiendo resuelto organizar la expedición militar, a que Ud. se refiere, invitó a los emigrados en Tacna y otros puntos del Perú, para dirigirnos a aquel puerto, siempre que estuviésemos resueltos a tomar parte en la campaña que él se proponía emprender sobre el litoral boliviano, que debía servirle de base para sus operaciones militares en el interior, con el fin de derrocar la dominación de Morales (Presidente de Bolivia). A medida que llegaban los emigrados, fui encargado, en mi calidad de Coronel de ejército, de la organización de la fuerza expedicionaria. - Reunido el número competente para el efecto insinuado, negociado el armamento y las municiones precisas, llegó la oportunidad de embarcarnos en el buque a vela María Luisa, comprado exprofeso para la expedición. En estas circunstancias fue llamado el general Quevedo a Santiago, con mucha urgencia, por D. Nicomedes Ossa, amigo suyo que le servía de intermediario con el Presidente de Chile, D. Federico Errázuriz. Dejándome instrucciones para tener la gente las municiones listas para el embarque, marchó en tren expreso a Santiago y regresó al siguiente día, abatido y desesperado por la grave contrariedad que había sufrido en la capital, y resuelto a suspender la expedición…. Supe que todo procedía de su caballerosidad y patriotismo muy ascendrado, pues habiéndole propuesto el Presidente Errázuriz, como condición- de su apoyo y disimulo en sus operaciones, la cesión de una parte del litoral reconocido como integrante de Bolivia, ofreciéndole en cambio ayudarlo con todo el poder de Chile en la adquisición del litoral de Arica e Iquique (pertenecientes al Perú), había rechazado sin vacilación tan torpe propuesta, renunciando a toda consideración privada de parte de ese Gobierno, y aun a su plan mismo expedicionario, antes que consentir en la infamia que se le proponía. - Horas después de este conflicto, llegó de Santiago el señor Ossa y tuvieron una larga conferencia…. Supe por el General, que el señor Errázuriz había retirado definitivamente su proposición, y que en prueba de ello le envió con el señor Ossa una comunicación abierta para el señor Intendente de Valparaíso, D. Francisco Echaurren, en la cual le ordenaba que prestara al general Quevedo el apoyo más decidido para que pudiese realizar su expedición, embarcando su gente y sus armas. Así se hizo en efecto, y pudimos realizar el embarque de armas y una parte de la gente en la María Luisa….”
JUAN L. MUÑOZ
“Señor Dr. D. Zoilo Flores, Ministro Plenipotenciario de Bolivia - Lima, Abril 21 de 1879.”
“……Por Marzo del 66 fue reconocido en La Paz el señor D. Aniceto Vergara Albano, en su carácter de Ministro Plenipotenciario de Chile en Bolivia, con el objeto de negociar la alianza ofrecida (contra España) y de reanudar las conferencias pendientes sobre límites entre ambos países.
Llenado el primer objeto, el Plenipotenciario Vergara Albano y yo, en mi carácter de Secretario General de Estado y Ministro de Relaciones Exteriores, procedimos a reabrir dichas conferencias.... Fue durante esas conferencias que tuve ocasión de escuchar al Representante de Chile la proposición a que se refiere la carta que contesto; esto es: “que Bolivia consintiera en desprenderse de todo derecho a la zona disputada desde el paralelo 25 hasta el Loa, o cuando menos hasta Mejillones inclusive, bajo la formal promesa de que Chile apoyaría a Bolivia del modo más eficaz para la ocupación armada del litoral peruano hasta el Morro de Sama, en compensación del que cedería a Chile, en razón de que la única salida natural que Bolivia tenia al Pacifico, era el puerto de Arica. * - Dicha proposición me fue hecha reiteradas ocasiones por el señor Vergara Albano, puedo decir desde la primera hasta la última conferencia, sin haber omitido hacerla directamente al general Melgarejo, cuyo ánimo belicoso trató de halagar con la idea de una campaña gloriosa que no habían podido realizar sus predecesores. Con tenaz perseverancia apoyaba a Vergara Albano, su secretario D. Carlos Walker Martínez, que supo captarse la simpatías íntimas de Melgarejo, a quien le arrancó el despacho de Sargento mayor de ejército, para servirle de Edecán en la campaña sobre el Perú, a que ambos le inducían. Debe existir la toma de razón de este despacho en el escalafón del ejército de aquella época.
“No bastó el rechazo leal y franco que Vergara Albano escuchó de parte de Melgarejo y de la mía, para que el Gobierno chileno hubiera podido desistir de sus tendencias absorbentes y de sus propósitos esencialmente usurpadores; pues hallándome en misión especial en Santiago, en los días anteriores a la conclusión definitiva del Tratado de limites, suscrito allí en 10 de Agosto del 66 por los Plenipotenciarios D. Álvaro Covarrubias por parte de Chile y D. Juan Ramón Muñoz Cabrera por la de Bolivia; el señor Covarrubias insistió con empeño en la demarcación y cambio de litorales que me propuso Vergara Albano; y no fue tan solo Covarrubias, entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, sino también otras muchas personas notables de aquella capital, que nos sugerían la misma idea, a Muñoz Cabrera y a mi, bajo razonamientos distintos, pero todos en el sentido de persuadirnos de que Chile abogaba en favor de Bolivia, y se proponía únicamente el equilibrio de los Estados del Pacífico, y la rectificación más natural en los límites de los tres países. Viven aun Vergara Albano, Covarrubias y Walker Martínez, así como otros muchos a quienes me refiero: que me desmientan si rehúsan prestar homenaje a la verdad de mi aserto...”
MARIANO D. MUÑOZ.
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