domingo, 29 de noviembre de 2009
Respuesta del Perú al requerimiento chileno de neutralidad
El 24 de Marzo, el Presidente de Chile y el Plenipotenciario peruano celebraron una nueva conferencia, que el primero inicio con las siguientes palabras: Estoy profundamente disgustado, porque acabo de tomar algunas medidas relativas a la guerra con el Perú; para luego decirle: que la actitud del Perú, el cual se presentaba como mediador armado, y próximo a convertirse en beligerante, exigía una pronta resolución por su parte; que la opinión pública lo obligaba a ello, y que los marinos y hombres de guerra de Chile creían el momento propicio para acometer al Perú, por considerarse en aquel móntenlo mas fuerte Chile, situación que podía cambiarse mas tarde; pero que no existiendo realmente ningún motivo de guerra entre Chile y el Perú, cuyos comunes intereses exigían el ir siempre de acuerdo, no veía porque se debía llegar a tan dolorosa extremidad; y que todo podía evitarse con la simple declaración de neutralidad por parte del Perú: que con este objeto había encargado a su Representante en Lima pedir a aquella Cancillería dicha declaración, y que deseaba que la misma petición fuese repetida por el Plenipotenciario Lavalle, por medio de un despacho telegráfico del cual había preparado el borrador escrito, y que decía: “La situación indefinida del Perú es un obstáculo insuperable para las negociaciones. La declaración de neutralidad tranquilizaría los espíritus aquí como en el Perú y Bolivia. Proposiciones que podrían ser aceptables estando los ánimos mas tranquilos no pueden ahora discutirse”. El Plenipotenciario peruano respondió, que no dejaría de trasmitir este despacho a su Gobierno, para satisfacer los deseos manifestados por el Presidente; pero que, aun careciendo de instrucciones especiales sobre el particular, se permitía manifestarle una vez más, que el Perú no podía declararse neutral, como se pretendía, a priori e incondicionalmente, en una guerra entre vecinos que podía comprometer de un momento a otro sus propios intereses; y que si el Perú había asumido el carácter de mediador, y hacía todo género de esfuerzos para evitar la guerra, era precisamente porque, convencido de la imposibilidad de mantenerse neutral quería evitar la necesidad de convertirse en beligerante.
El Presidente de Chile añadió entonces: “1°, que no veía que intereses tan poderosos podían ligar al Perú con Bolivia: quo
Chile le daría toda especie de garantías, si de algunas necesitaba a consecuencia de la ocupación del litoral boliviano, y que, si por su declaración de neutralidad Bolivia le hacia la guerra, contase con la alianza de Chile, y con un ejército chileno que se pondría a las órdenes del Perú; 2o. que si la guerra estallaba entre Chile y el Perú, no sería extraño que acabase en una guerra entre Perú y Bolivia, aliada a Chile; pues hoy mismo Chile podría hacer la paz con Bolivia con detrimento del Perú, cosa en que él no entraría jamás; y que para evitar la guerra entre ambos países era preciso que el Perú declarase su neutralidad.”
El día siguiente, 25 de Marzo, volviendo sobre cuanto se había dicho entre él y el Plenipotenciario peruano en la conferencia anterior, el Presidente de Chile escribía al señor Lavalle la siguiente carta autógrafa:
“Santiago, a 25 de Marzo de 1879 - Sr. D. José Antonio de Lavalle - Mi apreciado señor - Creo que no estaría de mas decir, que declarada la neutralidad, las negociaciones podrían continuarle en Lima, donde podrían llevarse con mas actividad que en Santiago. Creo que declarada la neutralidad, podríamos conseguir que Santa María fuese a Lima…. A. PINTO. »
Insistiendo siempre sobre la declaración de neutralidad de Perú, que debía ser el punto de partida de toda negociación, el Presidente de Chile volvía una segunda vez sobre el proyecto de los días 19, 20 y 21, de hacer negociar en Lima por Santa María un proyecto de arreglo amistoso con Bolivia.
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