domingo, 29 de noviembre de 2009
¿La conducta de chile justificaba lo dispuesto en el tratado?
Puesto que al tener noticia del Decreto del Presidente de Bolivia, fecha 1° de Marzo, que hemos examinado con anterioridad, Chile, gracias a su lógica especial, habla cambiado los papeles entre él y Bolivia, publicando que quien declaraba y proclamaba la guerra entre los dos países era Bolivia y no Chile; y puesto que en su pretendido carácter de hostilizado, se había creído en el derecho de invadir también la parte del desierto de Atacama que había respetado en su primera invasión del 14 de Febrero, era necesario, para ser lógico consigo mismo, que por lo menos no considerara al Perú como obligado a hacer causa común con aquella misma Bolivia que de una manera tan original presentaba como iniciadora de la guerra. Siendo el Tratado, no de alianza ofensiva y defensiva, sino defensiva solamente, nacía de por sí que si la iniciadora de la guerra había sido Bolivia, esta no podía en modo alguno pedir al Perú un socorro que este únicamente estaba obligado a darle en caso de guerra defensiva por su parte, y de la cual no hubiese sido ella la iniciadora. Por lo demás, esta es la suerte de todos los pretextos o falsos motivos: la de conducir a las contradicciones mas patentes, desprendiéndose de ellos mismos lo que verdaderamente son.
En cuanto al segundo motivo, de haber suministrado el Perú armas y municiones a Bolivia, fue solemnemente desmentido por el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, en su Nota de respuesta de 4 de Abril, con las siguientes palabras: “La afirmación hecha por S. E. de que el Gobierno del infrascrito ha comenzado a dar cumplimiento al mencionado Tratado de alianza defensiva, suministrando directa aunque ocultamente, armas y municiones de guerra a Bolivia, carece absolutamente de fundamento, y es ofensiva a la lealtad nunca desmentida del Perú.” Además de esto, es un hecho público y notorio, que nosotros mismos hemos apurado sobre el terreno por muchas personas, en su mayor parte extranjeros bien informados, que el Perú no suministró a Bolivia en aquel intervalo ningún socorro de este género.
Hay todavía más: 1°. Una de las principales razones por las cuales Bolivia no poseyó jamás un mediano armamento, consiste en las grandes dificultades que hay que vencer para introducirlo en un país perdido detrás de la gigantesca cordillera de los Andes: y aunque el Perú hubiese querido y podido superar estas dificultades, para hacer semejante regalo a Bolivia, no le hubiera sido posible ocultar las muchas operaciones necesarias para ello; lo que hubiera permitido al Gabinete chileno, tan bien informado siempre de los mas minuciosos acontecimientos, el indicar una sola siquiera de estas operaciones; indicación que no hizo. 2º. Bien difícil hubiera sido al Perú prestar armas y municiones a Bolivia, cuando ni aun para él mismo tenia: y esto, que Chile conocía perfectamente, fue puesto luego en evidencia cuando tan inesperadamente se encontró arrastrado a la guerra. 3º. Si estos imaginarios socorros de armas y municiones hubieran realmente tenido lugar, la Cancillería chilena no hubiera hecho ciertamente caso omiso de ellos, en la declaración de guerra que enviaba directamente al Plenipotenciario peruano en Santiago: y no se diga que este hecho, desconocido al lejano Gabinete de Santiago, podía ser por el contrario conocido de su Representante en Lima, y que este no hubiese tenido el tiempo suficiente para comunicárselo; puesto que el Plenipotenciario chileno decía que era precisamente por su Gobierno que él había conocido estos hechos, con las palabras: El Gobierno del infrascrito sabe…..
Aquí no será de mas añadir también, que en la Sesión secreta celebrada por el Senado chileno el 24 de Marzo de 1879, el Ministro de Relaciones Exteriores declaraba, que hasta aquel momento no había recibido noticia alguna que hiciese mención de suministros de armas a Bolivia por parte del Perú, y que había ordenado por telégrafo al Señor Godoy a Lima, que tomase informes sobre el particular.
Finalmente, en cuanto a los preparativos bélicos del Perú, el Plenipotenciario chileno no entra en particular alguno; refiriéndose tan solo a los expuestos anteriormente en su Nota de 17 de Marzo, en la cual decía al Ministro del Perú: “Son notorios los aprestos bélicos que ha empezado a hacer el Gobierno de V. E. desde que estalló el conflicto chileno-boliviano: el ejército ha recibido considerable aumento, sigue incrementándose y se eleva ya a una cifra que sobrepasa en mucho a la que en el estado de paz es requerida por el servicio ordinario; una fuerte división (2000 hombres) bien armada y copiosamente provista de pertrechos ha sido aproximada al territorio que será teatro probablemente del combate que las fuerzas bolivianas se disponen a librar con las de Chile (1); las naves que componen la armada peruana, se concentran, se equipan y se aprontan como para abrir una campaña, aumentando aceleradamente sus dotaciones, reforzando su armamento, embarcando municiones, víveres y combustible, y entregándose a frecuentes y no usuales ejercicios; nuevos buques acorazados han sido pedidos con urgencia a Europa para engrosar la armada, que durante muchos años de paz internacional se ha considerado suficiente- mente poderosa; las fortalezas que defienden la plaza del Callao y que dan abrigo a la escuadra nacional, se artillan, aglomeran gente para su servicio, acopian materiales, ejercitan diligentemente su artillería, y se aprestan, en una palabra, para sostener combate.”
Esta poética descripción del Plenipotenciario chileno dice mas bien lo que el Perú hubiera debido hacer, que lo que efectiva y realmente hizo, como los hechos lo probaron mas tarde. Y para dar una idea exacta de la actividad desplegada por el Perú en tal circunstancia, no tenemos mas que reproducir las palabras que el mismo Representante chileno escribía a su Gobierno en Nota del 1° de Marzo: “Está al alcance de mi percepción (decía él) que el Gobierno del Perú está haciendo aprestos bélicos, si no con mucha actividad, con aquella al menos, que sus escasos recursos permiten.” - A continuación, después de haber hecho una detallada descripción de las diferentes naves que componían la flota peruana, decía en la misma Nota:
“Todas estas fuerzas son, empero, impotentes para luchar con probabilidades de éxito contra las de nuestra Armada, y tal es la conciencia del Gobierno, fundada en la opinión de los mas serios de sus marinos.”
Pero aun admitiendo que los preparativos del Perú hubiesen sido tales como los descubre el Plenipotenciario chileno en su Nota de 17 de Marzo, ni aun así autorizaban en modo alguno a Chile a dudar de la neutralidad del Perú, que con tanta actividad se ocupaba del restablecimiento de la paz entre Chile y Bolivia.
(1)El 17 de Marzo, el ejército boliviano que debía salir a campana no existía todavía. Reunidos, Dios sabe como, unos cuatro mil hombres en los últimos de Marzo y primeros de Abril, este famoso ejército salía trabajosamente el 17 de Abril de la Capital boliviana, para no llegar, como no llegó nunca, al desierto de Atacama.
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