domingo, 29 de noviembre de 2009
Declaración de guerra hecha por Chile
El 1° de Abril los periódicos de Santiago publicaban la noticia, de que el Gobierno había pedido la autorización del Consejo de Estado para declarar la guerra al Perú. Y en la noche del mismo día, el populacho de Valparaíso, a la vista de la Policía que permaneció espectadora indiferente del hecho, asaltó el Consulado del Perú y arrancó violentamente el escudo de armas de esta Nación, para después romperlo en pedazos, y hacer de el un solemne auto de fe delante de la iglesia de la Merced.
El mismo día 1° de Abril, el Plenipotenciario peruano se apresuraba a enviar una Nota a la Cancillería chilena, pidiéndole aclaraciones sobre cuanto se decía en los periódicos referentes a la declaración de guerra al Perú, y rogándole, en caso afirmativo, que le enviase sus pasaportes. No habiendo recibido respuesta, dirigió otra aun más urgente la mañana del 3, en la tarde de cuyo día recibió del Ministro de Relaciones Exteriores, con fecha del 2 de Abril, la Nota siguiente:
“La manifestación hecha en estos últimos días al Ministro chileno en Lima por el Gobierno de Ud. de que no podía declararse neutral en nuestra contienda con Bolivia, por tener un pacto de alianza defensiva que Ud. me leyó en la conferencia habida el 31 del pasado, ha hecho comprender a mi Gobierno que es imposible mantener relaciones amistosas con el del Perú. Ateniéndome a la respuesta que Ud. me dió en la primera conferencia que tuvimos el 11 de Marzo último, contestando a la interrogación que le hice sobre si existía o no ese pacto, y en la que Ud. me aseguró que no tenia conocimiento de él, que creía que no existía mi Gobierno ve que el de Ud. reservando el pacto a Ud. y a este Gobierno, se ha colocado en una situación profundamente irregular. Mi Gobierno se ha sorprendido al saber que el del Perú proyectase y suscribiese ese pacto en los momentos en que manifestaba hacia Chile sentimientos de cordial amistad. A ese acto misterioso y en el que se pactó la reserva mas absoluta, el Gobierno de Chile contesta con elevada franqueza, que declara rotas las relaciones con el Gobierno del Perú y lo considera beligerante. Al enviar a Ud. sus pasaportes…. ”
Aquel mismo día, 3 de Abril, el Ministro Plenipotenciario de Chile en Lima, Joaquín Godoy, hacia en nombre de su Gobierno otra declaración de guerra al del Perú, pidiendo sus pasaportes. Habiendo copiado, como lo hemos hecho, la del Ministro de Relaciones Exteriores de Chile al Plenipotenciario Lavalle, debería ser ocioso trascribir esta otra: sin embargo, aun sin regalársela íntegra a nuestros lectores, copiaremos algunos de sus párrafos principales, tanto por su originalidad, como por los diversos y nuevos motivos en que el jocoso Godoy funda la declaración de guerra.
“Al estallar el conflicto que, sin provocación del Gobierno del infrascrito, y bien a pesar suyo, ha interrumpido las relaciones amistosas que ligaban a Chile con Bolivia, y colocado a las dos Naciones en estado de guerra, la armonía mas perfecta existía entre Chile y el Perú... (1). En tal situación natural era esperar que la causa de Chile en el conflicto aludido, causa a cuyo lado militan la razón y la justicia, la civilización y la buena fe, hubiese encontrado en el pueblo y en el Gobierno del Perú nobles adhesiones y ardientes simpatías….Imposible es por tanto expresar el sentimiento de asombro y de sorpresa con que el Gobierno de Chile y la Nación entera han tomado nota de la actitud asumida por el Perú.... Ninguna precaución ha sido bastante para ocultar por mas tiempo la existencia del Tratado secreto de alianza que en 1873 celebraron Bolivia y el Perú (2). Según ese pacto, ajustado cuando Chile descansaba en la confianza de que una profunda paz reinaba en sus relaciones con este país, con Bolivia y con todas las Naciones, el Perú quedó formalmente obligado a constituirse, dado el conflicto hoy existente, en enemigo de Chile, y a comprometer en su daño sus naves, sus ejércitos y sus tesoros. No solo existe ese compromiso, consignado en el pacto secreto de 1873. El Gobierno del infrascrito es sabedor de que el de V. E. ha empezado ya a darle cumplimiento, suministrando directa aunque ocultamente al de Bolivia, armas y municiones de guerra. Profundamente ofendido Chile por la actitud del Perú revelada en estos hechos concretos, pudo desconocer desde luego el carácter neutral que pretende conservar esta Nación, y tratarla como enemiga.... No ignora V. E. que el infrascrito tuvo el pesar de saber que no obtendría del Gobierno peruano declaración de neutralidad, que estaba ligado por un pacto de alianza con Bolivia, que ninguna consideración era bastante poderosa por inducirle a la ruptura de ese convenio (3). El carácter de beligerante asumido pues deliberadamente por el Gobierno del Perú en el hecho de haberse negado a hacer la declaración de neutralidad que le fue pedida, en el de haber dado por fundamento de su negativa la existencia de una alianza concertada con uno de los beligerantes, en el de haber suministrado a este auxilios directos de armas y municiones, y en la actitud bélica que revelan después de estos antecedentes, los activos aprestos que el infrascrito mencionó en su citado despacho de 17 de Marzo, y que han continuado y continúan con inusitada solicitud; todo esto hace ver que no es compatible con la dignidad de Chile al mantenimiento de esta Legación…. Declara por tanto el infrascrito terminada su misión de paz….”
(1) Chile comienza la guerra ex abrupto contra la Bolivia, evadiendo en plena paz el territorio de esta última, y su Plenipotenciario dice que ¡¡estalla la guerra sin provocación por parte del Gobierno chileno!!
(2) Debe recordarse que él mismo había escrito a su Gobierno, que el Presidente del Perú le manifestó la existencia del Tratado con Bolivia, la primera vez que se presentó la ocasión, en la conferencia del 20 Marzo
(3) El mismo había escrito a su Gobierno, que el Presidente del Perú le declaró, no poder decidir la petición de neutralidad, hasta después de terminada la misión Lavalle sobre la mediación, y del voto del Congreso.
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